En resumen
- ✓La colocación a la inglesa, con lamas en paralelo, es la más rápida y económica.
- ✓La espiga y la punta de Hungría son más laboriosas y generan más merma.
- ✓Algunos patrones necesitan piezas específicas, no se hacen con lamas normales.
- ✓La dirección de las lamas puede agrandar o estrechar visualmente una estancia.
A la inglesa o recta
Las lamas se colocan paralelas, con las juntas de testa desplazadas entre filas. Es la forma habitual de colocar tarima flotante, laminado y la mayoría de multicapas. El desplazamiento entre filas puede ser regular, por ejemplo a la mitad o a un tercio de la lama, o aleatorio, que da un aspecto más natural.
Suele orientarse siguiendo la luz principal de la ventana o el eje más largo de la casa, para dar sensación de amplitud.
Espiga
Las piezas forman un zigzag con extremos en ángulo recto. Es un clásico de los pisos señoriales y vuelve a estar muy de moda. Requiere replanteo cuidadoso y piezas de tamaño exacto; en muchos productos se venden lamas izquierdas y derechas.
Al ser más laboriosa, la mano de obra es claramente más cara que en recto, y la merma aumenta por los cortes en los bordes.
Punta de Hungría
Parecida a la espiga, pero con los extremos de las piezas cortados en ángulo, normalmente 45° o 60°, de modo que forman una línea continua de puntas. El efecto es más elegante y ordenado.
Las piezas suelen fabricarse ya cortadas en ángulo. Su instalación es de las más exigentes y conviene pedir referencias de trabajos similares.
Otros patrones
El damero, o tablero de ajedrez, alterna cuadros de tablillas en direcciones opuestas y es típico de muchos pisos de los años sesenta y setenta. La colocación en diagonal es una inglesa girada 45°, útil para estancias irregulares. Los paneles de tipo Versalles o Chantilly son piezas decorativas que se ven en viviendas históricas.
En reformas, a menudo se mantiene el dibujo original y se restaura, porque reproducirlo con material nuevo es muy costoso.
- •Recta o inglesa: rápida, poca merma.
- •Espiga: clásica, laboriosa.
- •Punta de Hungría: elegante, de las más exigentes.
- •Damero y diagonal: frecuentes en restauraciones.
Coste orientativo
Como referencia sin IVA, solo la mano de obra de una colocación recta de lamas ronda 15–30 €/m², mientras que la espiga o la punta de Hungría pueden ir de 25 a 45 €/m² o más. A eso se suma el material, que en estos formatos suele ser más caro.
Si te gusta la espiga pero el presupuesto es ajustado, existen tarimas flotantes y vinílicos con patrón de espiga que abaratan la colocación.
Preguntas frecuentes
¿La espiga se puede colocar flotante?
Algunos fabricantes ofrecen espiga con sistema click para flotante. La tradicional, sin embargo, se encola al soporte.
¿En qué dirección pongo las lamas?
Normalmente en la dirección de la luz principal o del lado más largo de la estancia. En pasillos estrechos, a lo largo para alargarlos visualmente.
Los precios citados son horquillas orientativas para España, sin IVA, y no constituyen tarifas oficiales ni presupuestos. Cada profesional fija su precio tras valorar el trabajo.